Mi perro no viene cuando lo llamo. ¡Ayúdenme!

llamar su perroLos perros que verdaderamente aprenden a atender cuando son llamados son aquellos que van con sus dueños cada vez que éste sale de la casa. Van a sitios y hacen cosas que otros perros no han experimentado. Con tal libertad, un perro que no responde a la palabra “¡Ven!” constituye un gran riesgo de una lesión accidental.

No le toma mucho tiempo a un perro asociar una palabra con lo que seguramente le sigue a dicha palabra, particularmente si se da cuenta que va a afectarlo tanto positiva como negativamente. Por ejemplo, la frase “¿Quieres ir a dar un paseo?”, incita a la mayoría de los perros a asociarla con lo que viene luego. “¿Quieres algo de comer?” podría invocar un plato que se halle en la cocina o a que curiosee en su mano o en su bolsillo y “¡Perro malo!” lo haría huir.

Nuestro intento al usar la palabra “Ven” es que debe significar moverse de un punto B a un punto A.
Si esto no está ocurriendo, examine a ver qué pasa inmediatamente después que emplee la palabra “Ven” y podrá entender porqué cuando usted dice “Ven”, su perro lo interpreta como “Si te esperas un momento”. Dándole qué escoger, que es lo que usted le está ofreciendo, el perro siempre elegirá lo que es más cómodo para él. – por ejemplo, entre perseguir un conejo o volver a estar vigilante. La elección a tomar sería obvia si el conejo está del otro lado del camino.

Entre las 10 y 16 semanas de edad, todos los perros se hacen más ágiles y rápidos que los seres humanos. Es en este punto que “Si te esperas un momento” se asocia con la palabra “¡Ven!”. Si su perro piensa que puede perseguir a una ardilla, entonces la palabra “Ven” se convertirá en una opción para el perro y no una orden.

Para empeorar las cosas, la palabra “Ven” normalmente precede el final de algo que el perro estaba disfrutando o anticipando su disfrute. Son cosas como estar en el parque, perseguir a un gato, ladrarle a un vecino, etc. La palabra podría también significar “Se acabó la diversión”.

La solución es bastante simple. Busque un equilibrio en el campo de juego entre usted y su perro mediante el uso de una correa y manteniéndolo a su alcance siempre que estén juntos, sin importar lo que usted esté haciendo, dentro o fuera de la casa. La longitud de la correa debe ser directamente proporcional a cuán rápido usted se sienta. Yo particularmente uso una correa para entrenar caballos cuando estoy fuera de casa. La única vez que puedo estar seguro de que el perro no lleva la delantera es cuando juega con otros perros, porque de seguro todos estarán en un solo enredo. La idea no es quitarle la libertad a su perro sino más bien la libertad para que cometa errores (Recuerde, por seguridad, el perro debe estar supervisado diligentemente). Esta es la parte fácil. La parte difícil es que usted debe romper con los viejos hábitos y no pedirle a su perro que “Venga” cuando usted no esté en posición de protegerlo, -por ejemplo, cuando usted ha levantando la correa antes de decir “¡Ven!”.

También es tiempo de incorporar esta palabra dentro de los eventos diarios donde el perro pueda oír tal palabra asociada con actividades que él espera con interés. He aquí unos ejemplos:

Si usted quiere reforzar su comportamiento usando alguna comida, hágalo. Generalmente yo no recomiendo usar comida, ya que ésta puede convertirse como su único motivo, tan importante como la palabra “Ven”, queremos que el perro entienda que simplemente no hay más opciones.

Animal Behaviourist John Wade (http://www.johnwade.ca/)