Deje solo a un niño de tres años sin supervisión en un centro comercial y no se sorprenda cuando él o ella ya esté en casa y comience a ofrecerle a todo el mundo barras de chocolate y cigarros! Nada más déle una pequeña oportunidad a su mascotita y no se extrañe que al entrar al cuarto y que su mascota se le quede viendo como si dijera “!Epa, mira esta alfombra se deshilacha! ¿Qué? ¿Era tuya?.....”
Una buena parte del control de esta situación es la supervisión, y la aceptación de las estrategias indicadas en “"¿Cómo hago para que mi cachorro se entrene en casa tan pronto como sea posible?” tomará bastante tiempo para que su mascota entienda lo que implica masticar.
Los perros necesitan masticar, particularmente en las primeras etapas de su vida. Ciertamente, están las características de sus dientes, pero en ninguna parte hay excusa para este comportamiento tan destructivo. Los cachorros exploran su mundo usando sus bocas. El masticar los estimula a través de los distintos sabores, texturas, maleabilidad, etc. de los objetos que encuentran. A esa edad, sus bocas son su conexión más importante con el medio ambiente y el masticar es para un perro lo que un videojuego es para un niño de ocho años.
Cuando sus dientes se convierten en una verdadera herramienta para el cachorro, es buena idea proporcionarle algo para suavizar sus sensibles encías. A algunos perros les gusta masticar zanahorias congeladas o refrigeradas. Algunos juguetes se prestan para familiarizarse con los alimentos enlatados y congelados. (Ver el link de los alimentos enlatados de Nutrience). Estos alimentos congelados proporcionan confortación y entretenimiento.
No hay un truco que permita a su perro ser más selectivo cuando está masticando. Todo se reduce a un asunto de supervisión y una selección bien pensada de los juguetes que va a usar su perro para masticar. Muchos de estos juguetes están diseñados para perros adultos más experimentados y que han tenido la oportunidad de aprender la diferencia entre un buen y un mal masticar. Los juguetes hechos de distintos materiales y/o aquellos que son blandos, pueden darle una idea errónea a aquellos cachorros jóvenes y fácilmente impresionables. Como resultado, éste puede considerar a un objeto similar, como una almohada o un calcetín, ideal para masticar e innecesariamente puede llegar a confundirse y a estresarse cuando su amo lo castigue. En las primeras etapas de desarrollo del cachorro, si éste puede rasgar y romper los juguetes, es mejor deshacerse de éstos. Luego, cuando el perro aprenda a diferenciar entre “lo mío y lo tuyo”, estas clases de juguetes pueden volver a “introducirse” y a través de una corta supervisión, no debería presentar problema alguno.
Actualmente, existe una gran variedad de juguetes disponibles tanto
para perros como para gatos. Al comienzo, es sencillo. Busque 6 juguetes
que su perro encuentre irresistibles. Se dará cuenta que los
juguetes se adaptan bien a las patas del perro son más beneficiosos.
Si puede hallar un juguete que se adapte bien a su hocico, a sus patas
y a su mente, usted podrá contar con un perro más calmado
y más feliz.
Animal Behaviourist John Wade (http://www.johnwade.ca/)