Es fácil entrenar a un cachorro en casa si:
El entrenamiento en el hogar de un cachorro es muy similar al entrenamiento de un niño. Es una combinación de un poco de organización y de mucha supervisión. La mayoría de los perros sanos se adaptan a horario para hacer su “necesidad” a las 16 semanas de edad. No se sorprenda si su perro estaba “aguantándola” durante la noche cuando tenía una edad menor, pero no confíe de ello como una indicación de su capacidad diurna. Durante el día, se distraen con facilidad y por ende, algunas veces pierden las señales internas que les da su propio organismo.
Hay una gran variedad de factores que influyen en la frecuencia con la que cualquier perro, nuevo para una familia, necesita ser acompañado “al baño”. Así que comience su primer día con la ayuda de un reloj de pulsera para recordarle que debe sacar a su cachorro no menos de una hora durante el día y cada tres horas durante la noche. Además, saque a su cachorro después de cada comida, después de una siesta, después del entrenamiento, etc. Si el día transcurre sin ningún accidente desfavorable, aumente los períodos de tiempo entre media hora y una hora. No importa cuán diligente pueda ser su supervisión, los accidentes pueden ocurrir. Si es así, disminuya el período de tiempo previamente establecido. Una vez en el baño, no tarde tanto en él. En las primeras ocasiones, de 5 a 10 minutos es suficiente, si quiere, puede tomar un poco más, pero no se sobrepase. Si el perro necesita ir, probablemente lo hará. A medida que pasan los días, su cachorro responderá de manera más rápida y usted podrá disminuir su tiempo de espera en unos 2 minutos, por lo cual usted estará agradecido, sobre todo en esos días inclementes.
Esa es la parte organizativa. Es la parte de la supervisión donde la gente generalmente desiste. Es difícil enseñar a un estudiante que puede fácilmente estar lejos del alcance del maestro, puede abandonar el salón de clase tan rápidamente como un cachorro aprende al momento que usted aparta su atención.
Usted podrá darse cuenta que la manera más sencilla de mantener a su cachorro en el “salón de clases”, por así decirlo, es dejar que juegue con una correa mientras esté con usted, para que así no pueda tomar ninguna ventaja mientras lo esté vigilando. Aún cuando el cachorro se escape, es más fácil capturar a este pequeño truhán si se llega a meter en problemas. En resumen, en vez de una correa, puede usarse una caja de madera adaptada al tamaño del cachorro, la cual pueda tener cerca suyo cuando esté realmente ocupado.
Usted puede ayudar a su perro a entender lo que usted espera y así poder hacer del entrenamiento casero un proceso que se desarrolle gradualmente, si usted incorpora “guías” que estén relacionadas con las “idas al baño” de su mascota.
Algunas de estas “indicaciones” son:
Adáptese a este simple plan y antes de que se dé cuenta, su perro se adaptará a un horario conveniente para usted.
Animal Behaviourist John Wade (http://www.johnwade.ca/)